Almudena Me gusta este foro

Registrado: 06 Oct 2007 Mensajes: 19
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Publicado: Vie Dic 07, 2007 10:19 am Título del mensaje: Hasta aquí ha llegado el otoño |
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Aquí también ha llegado el otoño, Daniel, la época que tú tanto temes cuando me ves salir al jardín con las tijeras en la mano para podar nuestro rosal.
Te repetiría como todos los años que no te asustes de los capullos de rosa que caen al suelo desperdigados sin piedad, que volverían a crecer en primavera, cuando tú volvieses.
Pero este año no puedo.
Me he postrado de cuclillas ante el rosal y lo he descuartizado finalmente para no volver a verlo renacer.
He podado nuestras posiciones de orgullo, nuestras indiferencias forjadas en días de monotonía sin pétalos coloridos.
He secado también el rocío que emana de mí cada vez que tus inquietas abejitas polinizan otro rosal.
He arrancado de raíz mi desesperación de las noches solitarias, en las que me preguntaba dónde estarías y con quien.
He matado una a una las malas yerbas, nacidas en mi corazón, alimentadas con las sales minerales de tus mentiras, robándome el derecho a crecer y a asomarme a otros jardines.
He destruido tu maceta de cemento pintada de rojo que reprimía mis raíces mientras llamabas al recipiente amor.
Con las tijeras, he cortado las espinas de despecho que aumentaban día a día. Por fín, he apartado del rosal la tenaz enredadera de nuestros familiares, que se empeñaba en mantener juntas nuestras ramas aunque nos robásemos el agua el uno al otro continuamente.
A pesar de todo lo que lo cuidé durante incontables primaveras prometedoras, me he cruzado de brazos dejando que el rosal se deshidrate ante mis ojos este verano, bajo el implacable sol de la distancia.
Te rogué que volvieses a abonarlo, pero tus manos de jardinero ya estaban inmersas en otro rosal más acorde a tu clima.
Así que aquí está; pelado, muerto, lleno de minúsculas plantitas de olvido que lo cubren totalmente. He dejado que florezcan sobre él porque me cansé de arrancarlas con llamadas en busca de esperanza.
Ya no queda nada Daniel, ya me he ocupado yo de que mis tijeras de jardinera que tanto temías podasen el rosal hasta matarlo del todo.
Los capullos de rosas que tanto admiramos en su día, son ahora recuerdos que voy a meter en un jarrón con agua para que sobrevivan. Siempre serán bonitos aunque el rosal esté muerto, prometo enviarte alguno en la próxima carta.
He decidido que tras el largo invierno barriendo los despojos de nuestro rosal, voy a plantar otro, cambiando de sitio y de color quizás consiga mejores resultados que con el nuestro.
Te deseo lo mejor con tu nuevo rosal, que florezca mucho, y que su aroma no deje de embriagarte.
No dejes de regarlo.
Un abrazo. |
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